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sábado, 15 de mayo de 2010

MANIFESTACIONES CULTURALES EN LAMBAYEQUE DURANTE EL 2006

MANIFESTACIONES CULTURALES EN LAMBAYEQUE DURANTE EL 2006

Por Nicolás Hidrogo Navarro



Lambayeque tiene tres ejes caracterizadores que lo emblematizan: el turismo arqueológico de sus huacas y museos; su aspecto comercial por ser polo conector entre el comercio fronterizo con Ecuador y vía de penetración con el nor-oriente peruano y enganche con Cajamarca; y, su acerbo cultural expresados en diversas manifestaciones artísticas, que, con o sin apoyo oficial, emergen solitarias o aglutinadas en grupos de jóvenes, algunas con partida y nombre oficial, otras moras y sin un membrete de presentación pero sí de mucha actuación.. Es indudable que entre estos tres ejes dinamizadores no existe la menor interrelación ni vasos comunicantes y cada uno marcha en direcciones distintas. Lo comercial, turístico y cultural andan divorciadas, las dos primeras tienen una intencionalidad lucrativa, la última sólo una sobrevivencia heroica que se resiste a ser la marginal, para convertirse en espacios silenciosos que pretenden elucubrar una identidad individual, antes que un rostro de región unitario e integrado. No puede haber identidad regional ni política, social , educativa ni cultural si el 70% de los que habitamos el valle de La Leche y de los antiguos muchiks, son migrantes de Cajamarca, Amazonas, Piura, principalmente. Somos una región heteróclitamente con muchos matices costeños, selváticos y serranos.

La región Norte del Perú –Lambayeque-Amazonas-Cajamarca-Trujillo-Piura y Tumbes, tiene un gran eje transversal temático: una literatura de leyendas urbanas y del campo serrano. Nutrida de viejos mitos como Naylamp, Quitumbe, las peripecias de pasaje de Pizarro en Lambayeque y la presencia de huacas y restos arqueológicos le han dado a estas tierras viejos fermentos terrígenas y casi toda lo que creado hoy, no es sino la simbiosis y sincretismo entre lo gentil y lo global. Los pueblos adivinos y serranos costeros explican sus orígenes con mitos y leyendas; la ciudad se aferra a la historia, a lo denotativamente científico.

En ciudades como, de las cuales tenemos conocimiento sobre el quehacer literario –donde no medie el certificado, el ofrecimiento de una comilona o un tonel de algo espirituoso, como gancho tentador y condicionante-, Trujillo, Arequipa, Cusco, Ferreñafe, Huaraz, Lambayeque, Lima, Tarapoto, Piura, Jaén, Chimbote y nuestro Chiclayo, la concurrencia a un evento literario no sólo es raleado –entre 10 a 40 personas, donde mucha veces, más gente recurrente son los anfitriones a participar o la familia o amigos que sólo hacen cumplidos de mortificada permanencia- cuando los convocados son locales, sino que el nivel de participación del público después de una intervención (poética-narrativa) es pasiva: limitándose a aplaudir –por habitual compromiso o costumbre o efectuar preguntas de respuesta obvia o descontextualizadas.



La región Lambayeque es fuerte en cuatro artes, de las siete existentes en la clasificación didáctica de la cultura universal: Danzas (Marineras, tonderos), música (Valses, cumbias, rock), artes plásticas (pintura y escultura) y la literatura (lírica y narrativa –lamentablemente el genero dramático es inexistente en el plano creador, más que peregrinamente en el plano representador-).



Las danzas y la música unidas por la dualidad sonido-ritmo

Cultivadas generalmente por elencos que toman como base la marinera, el tondero, sayas, representaciones selváticas, danzas folklóricas ayacuchanas, puneñas. Estas tienen como cultores a dos tipos de ejecutantes: los que se dan en el Instituto Nacional de Cultura (Llámese “Llampayec”, con Manuel Llancari a la cabeza, “Herencias”, con Iván Santamaría”, “Fina Estampa”, con Carlos Ubillùs, “Lundero” con Julio Casaró y el “Taller de Estudios Artísticos” con Osterling Campos.) y los que funcionan alternativamente en los talleres de danzas de los colegios, pedagógicos y universidades públicas y privadas como un afán de cubrir el terco curricular y contar con números para los aniversarios y diferentes competencias locales o regionales.



La plástica: Color y forma

El Movimiento Cromolíricos Trazos, con Ramón Montenegro a la cabeza y Jorge Fernández, jugó un papel importante al posesionarse en el alicaído exteatro Dos de Mayo, y hacer de este elefante maltrato de la cultura, otrora receptora de artistas en teatro, balet, danzas, música y literatura como Julio Ramòn Ribeyro, Alfredo Bryce Echenique, César Calvo, Abraham Valdelomar, Guillermo Niño de Guzmán, Cromwell Jara, entre otros.

Entre los pintores que le dieron vida a la entrada del exteatro Dos de Mayo, convertido en Atelier figuraron en pintura: Juan Ñañaque, Jorge Fernández Espino, Enrique Barturén, Walter Vargas, Hugo Rojas, Santiago Pérez, Enrique Paz, Carlos Delgado Conrado Díaz, Edinson Hernández García, Lenner Cansino, Maritza Llontop Ingá, Ramón Montenegro Serquén y Carlín Zañarti Cholán; en escultura dos fueron las figuras que sobresalieron Andrey Carrasco Jibaja y Mara Gonzáles.

No sólo hicieron del hall del exteatro una galería permanente, sino que matizaron con la venta de sus plaquetas y libros, así vimos a Javier Villegas Fernández, Luis Hinojosa Valdera, ofreciendo parte de su producción poética, complementando así la liricidad en la calle Alfredo Lapoint.



La literatura, esa ave azul y el Conglomerado Cultural

Lambayeque, representa, después de Lima y Trujillo, el tercer foco cultural literario sostenido más grande del Perú por su función de cajón de resonancia cultural- presencial y virtual-, seguido de Arequipa, Cusco, Chimbote, Huancayo y Piura. El escenario literario en el 2006, para Lambayeque no sólo fue pródigo sino que resultó más beneficios de lo esperado: el surgimiento de nuevos valores literario y el despertar de aquellos que sintieron haber cumplido su ciclo, la edición y presentación de nuevos libros, dieron continuidad y tradición del mundo de las letras. El que se mete con pasión a la literatura no puede salir jamás de él, menos jubilarse o colgar la pluma sobre un tintero seco.

Nuevos y antiguos narradores y poetas de la escena literaria transitaron por el INC durante el 2006

A) NARRADORES

Joaquín Huamán Rinza, Dandy Berrú Cubas, Nicolás Hidrogo Navarro, Marcoantonio Paredes, María Elena Flores Alvitez, Antonio Castro Cruz, William Célis Guerrero, Teresa Menor Alarcón, Brander Gonzáles López, Marles Eneque Solano, Paul Muro Losada, Fiorela Sánchez Lapoint, Carlos Bancayan Llontop, Carlos Muro Yovera, Arturo Bravo Flores, Antonio Serrepe Ascencio, Anders Bocanegra, Antonio Castro Bernal, Luis Alberto Hurtado Ramírez, Víctor Contreras Arroyo, Javier Villegas Fernández, Rully Falla Failoc, Miguel Garnett Jonson, Willy Edilberto Salcedo Cueva, Dagoberto Ojeda Barturén, Alex Miguel Castillo.



B) POETAS

Ernesto Zumarán Alvites, Nicolás Hidrogo Navarro, Marcoantonio Paredes, María Elena Alvítez Flores, Carlos Bancayán Llontop, Jorge Fernández Espino, Jonathan Larrea Colchado, Teresa Menor Alarcón, Fernando Odiaga Gonzáles, Rolando Barrios Sandoval, Antonio Castro Bernal, Cesar Alexander Limo, Ronald Calle Córdova, Carlos Briones Dávila, Arturo Bravo Flores, Luis Alberto Hurtado Ramírez, CHACO GIL, Nevenka Waterdolsfer, Ronald Calle, Marles Eneque Solano, David Villena Reyes, Henger Capuñay Fenco, Javier Villegas Fernández, Diego Lazarte, Fredy Alcalde, Susy Violeta Morales Coz, César Emiberto Gastelo Guevara, Tomás Serquén Montehermoso, Guillermo Ortiz Suàrez, Carlos Santamaría, Guillermo Fernández, José Ramírez, Enrique Ríos, Néstor Cerna, Percy Espichán, Alberto Zelada, Edgar Palacios, Juan José Soto Bacigalupo, Melissa Ramírez Arévalo, David Nùñez Baca, Miguel Otero Zapata.. Elier Tayo Cubas, Mercedes Orduña Tiravanti.



C) libros/REVISTAS de corte literario presentados durante el 2006

“Dioses, hombres y duendes”, “Coñuma: la pasión por la ternura” de Rully Falla Failoc, “Pizzicato Labio” de Luis Boceli, “A ojo de pájaro” de Miguel Garnett Jonson, “La clavícula de Salomón” de Miguel Lazarte, “Certerni”, de Paul Muro Lozada, “Canto gris” de César Emiberto Gastelo Guevara, “Día de la Luna ” de Susy Violeta Morales Coz, “En la puerta del infierno”, de Willy Salcedo Cueva. “Desde las orillas del Utcubamba” del Círculo Literario Todas las Sangres, “Esa casa que soy yo” de Guillermo Ortiz Suárez, “Palabra sobre los abismos” de Juan José Soto Bacigalupo, “El amor es màs…” de Javier Villegas Fernández, “Todavìa el paraíso” de Ernesto Benigno Zumarán Alvitez, “Los cupisniques: antecesores de los mochicas” de David Ayasta Vallejo, “Morir en Puerto Tamborapa” de Nicolás Hidrogo Navarro, “Poliedro” de Carlos Bancayán Llontop, “Las noches de mi alba” de Alex Miguel Castillo, “Lima o el largo camino de la desesperación” de Carlos Oliva, “Madrugadas entre brujos y curanderos” de Rosa Berenice Contreras Calderón, “Canto épico a Micaela Bastidas y el encuentro de dos mundos" de Maruja Tafur Núñez, “Los Ángeles También Cantan” CADELPO & José Guillermo Vargas Rodríguez, “Atake lírico”-Revista de ideas y placer-Luis Lagos, “Por los caminos de La Libertad ” de Mercedes Orduña Tiravanti, “El cuadro” de Arturo Bravo Flores, “Confidencias del alma”, y “Color del tiempo” de Isidoro Urrutia Pardo, “El parque está lleno de fantasmas y otros poemas” de William Smith Piscoya.



Los concursos literarios en la región Lambayeque



El programa de Licenciatura en Educación Modalidad Mixta LEMM – FACHSE de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, convocó en setiembre al I Concurso de Poesía – Nivel Interaulas “versos LEMMISTAS 2006” , por su 6º Aniversario.

Por su parte la Facultad de Medicina Humana, convocó a Juegos Florales Universitarios Internos en noviembre, y entre los premiados resultó Arturo Bravo Flores.



El gobierno Municipal de Chiclayo convocó y premió en noviembre Juegos Florales en Cuento y Poesía, donde resultaron ganadores César Boyd Brenis y Ronald Calle, respectivamente.

Por su lado el Conglomerado Cultural, organizó sus III CONCURSO REGIÓN NORTE LITERARIO- 2006 (Lambayeque-Cajamarca-Amazonas-Piura-Tumbes), “Mario Vargas Llosa & Gabriel García Márquez: crónica de una reconciliación anunciada”, donde se llevaron los primero puestos en cuento y poesía Harold Glen Castillo Peralta (lambayecano) y Ricardo Santiago Musse Carrasco (piurano) respectivamente, mostrando un refinado dominio lingüístico y estético del lenguaje innovador y de factura superior en la zona norte del Perú.



LOS LIBROS PRESENTADOS MÀS DESCATADOS EN LA REGIÒN LAMBAYEQUE EL 2006



A) “TODAVÍA EL PARAÍSO” DE ERNESTO BENIGNO ZUMARÀN ALTIVEZ

“Todavía el paraíso” está estructurado en tres actos, cual obra del género teatral: I acto- La ciudad: la ciudad muestra sus manos/todos huyen a esconderse en el bosque; II acto-De los dioses fatuos: He caminado tan poco que no más me pertenece/mis piernas y los caminos; III acto-Transfiguraciones: Y sigo buscando entre los sumideros/tu rostro encendido. Toda esta armazón poética se sustenta en 42 poemas más un poema de epílogo: poema del cuerpo que se anuncia.

Con este poemario, el primero, después de una larga trayectoria, Ernesto nos muestra su plena madurez intelectual creadora. No sólo representa el más maduro, cosmopolita y completo de los poetas lambayecanos, sino que a través de sus poemas se reconfirma un poeta que ha rebasado las fronteras de la capilla provincial y ha dejado atrás las poses divescas. Zumaràn sabe decir, a través de la poesía, su palabra absoluta, sus intricados ingenios y telarañas lingüísticas, hasta crear una caminería muy ingeniosa: la ciudad, las calles, el invierno, las praderas, los ríos, se semejan al cuerpo, a la vida, a las emociones sensoriales, junto a su profundad espiritualidad y su reaccionar cultista.

Zumarán no sólo expresa, sino explica teóricamente su martingalas literarias, no por algo es el más culto y zahorí de los lectores de los 90. Zumaràn es un poeta que por su obra juzgada se posesiona como el poeta filósofo y contemplativo, el que aprovecha cualesquier experiencia para hacer de ellas jirones de poesía martillada de profundidad.

Zumaràn es el poeta de la antitesis: recuerdo/olvido; soledad/multitud; vida/muerte; silencio/bullicio. Todos sus poemas son el resultado de una maniática perfección y refundición, son el resultado de un largo y paciente cuajar de ideas, hasta acrisolarlas, por algo no proyecta una imagen seria en platicar, sus comentarios bohemios una amplitud de criterio, traducidos en una poesía alambicadamente purista y lleno de, más que de sonoridades y estridencias, absolutos silencios sincopados de monólogos perpetuos.



B) “morir en puerto tamborapa” DE nicolás hidrogo navarro

En la narrativa de Hidrogo todo parece ser un contar desde la experiencia personal, como una crónica un diario de adolescente rebelde y memorioso. Sus relatos son del desvivir hondo, del que vive aceleradas historias y del que recoge sus pasos en cada historia.

Hay, pues, en los diez cuentos y dos epístolas, esa nocturnidad de su intimidad, claves existenciales para comprender que la narrativa es parte de su vida, parte de sus obcecaciones que cual vorágine los llevan a transitar por la literatura no por el interés pecuniario, sino porque es un llamado interior, que lo jala, los devora y lo hace atragantar de figuras, imágenes surrealistas donde la menor y nimia experiencia sirve como un pretexto para ficcionar.

Envuelto en la tradición del boom latinoamericano en cuanto a estilos, técnicas y formas de narra, Hidrogo se adentra en las profundidades cavernosas del narrador de alguien que crea que la vida misma es un narrador y que los libros deambulan entre nosotros en el aire y luego en el papel.

Desde ya Hidrogo representa uno de los baluartes de la narrativa de los 90 en Lambayeque por la sostenibilidad misma de su ejercicio narrativo y por su indeclinable afán de hacer de las letras un feudo de ideas y no de opresiones individualistas. Bienvenido, en un puerto para vivir y no morir nunca jamás.



C) “EL AMOR ES MÀS…” DE JAVIER VILLEGAS FERNÀNDEZ

Dieciocho poemas le bastan a Javier Villegas para desnudar su temple de poeta neorromàntico. Poemas que destilan una sutil carga afectiva, que nos adentran en el alma perdularia de la edad en que los otoños se vuelven primaveras, en que el caldero de la pasión acrisola y sopletea pasiones.

Con un verso, diáfano, encandilado más de afecto, de palabras simples como el amor mismo, Javier Villegas nos entrega su corazón averiado y fortificado de dolorosas y flamígeras ilusiones.

Javier Villegas hace de los epitafios, acarameladas odas de amor, que cual elegía plañidera nos chisponea de rescoldor. En Javier Villegas el verso se vuelve deleznable, dúctil, con la predominaría del verso corto, entremezcla los heptasílabos, con los tridecasìalbos, que cual olas espumosas planea suavemente sobre los sentimientos, el corazón.

Hay en Javier Villegas una profunda implosión que canta y enseñoree al amor y a su edad, en su estación, en su umbral literario, mira de soslayo la vida, le canta cual odas al amor, encandila y encanta su mensaje sereno, sin la roñosidad sicalíptica no profana, entrega sus versos limpios sin coprolalia, sin exageraciones arrebatantes, es un verso calculado, reflexionado y apergueñado en los instantes del amor, de aquel amor que sin ser cucufato, expresa la grandiosidad del sentimiento, pero la sutileza misma de la palabra, calculada, exacta olorosa a ella, a palomas, a vientos, a plazas, a estrellas, a luna.

Javier Villegas, después de haber llenado y llenado el mundo de los niños de azules delirios e inocencias sin fin, vuelve rezongando y como poeta trashumante a deleitarnos en la etapa más evocable del ser humano: la adolescencia. En buena hora y en magnifica faena, él nos regala y nos dice “El amor es más”.



D) “DIOSES, HOMBRES Y DUENDES” Leyendas de Motupe, Chóchope y Penachí De Rully Falla Failoc



En “Dioses, hombres y duendes”, Rully Falla Failoc acomete tres funciones: la de recopilador, fundidor de historias y la de gran rescatista del acervo cultural lambayecano

Lambayeque es muy pródiga, muy mágica y telúrica, muy magnética, muy supertisiosa en cuanto a cosmogonía y tradición. Las historias orales, hoy, casi desparecidas de sus fuentes primigenias, cobran vida y son rescatadas del olvido por Rully Falla Failoc

Son veintiún historias: “El cerro Chalpón”, “El retorno de la Cruz ”, “El cerro de la vieja”, “El cerro de la Virgen ”, “El cerro de Chalpón y el cerro rajado”, “El jardín encantado”, “Washingo”, “Simón Mon el diablo”, “El misterio de la huaca Marrufo”, “Las tres cruces”, “La viuda”, “El volcán del Chalpón”, “La leyenda del Pumacirca”, “La bruja Margara”, “El Sucho”, “El tesoro del brujo”, “El perol del oro”, “El encanto del río Agrio”, “La cruz de Yanahuanca”, “La laguna encantada”, “ La Mamahuaca ”, que denotan un alto grado de historias aún desperdigadas entre los pobladores y los villorrios más alejados. Sólo demandan la perseverancia de quienes a la par de cultivar la poesía, el teatro o la narración ficcional, tengamos que identificarnos con aquellas historias orales contadas sin el ropaje literario, peor con la dulzura silvestre y el encandilamiento que tiene todo lo natural, lo rural.

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